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Quien en realidad cae mejor?

jueves, 3 de diciembre de 2009

Hi we are jack,
we are so jack
we are five hundreds,
or more, we don't know.

We are cats
that have nine lives
you can touch us
and we say mew-

martes, 1 de diciembre de 2009

HI we are JACK's archive





Black cats Jack

580 gatos negros todos iguales excepto sus colas caminan por toda la mansion. Se diferencian por numero (al igual que las perras de Madison) .
-Jack 1
-Jack 2
-Jack 3
...
Y así hasta llegar hasta el
-Jack 580


Todos se muestran malvados y alertas. Sus ojos (blancos) que contrastan con su negrura siempre muestran un semblante de maldad. Con la única persona que en verdad se comportarían "buenos" (a su manera) sería con el abuelo Jackson.
Al principio tienen graves complicaciones con Jackeline, ya que responde al mismo nombre que ellos... Jack. Eso daba como resultado que el abuelo Jackson terminara por llamarla a ella Jack 0 (cero, que hasta ahora no había).
Al principio lo sentido por los gatos es maldad, que se convierte en envidia al ver que Jack 0 comienza a llevarse bien con su abuelo y por último la toman como una gatita más del millón, su mejor amiga que los acompaña en todas.

Lady Maddi1 Y Maddi2

Las dos perritas de Madison. Tiernas y adorables. Están sumidas en un mundo color de rosa; muy al estilo de las chetas. Maddi1 se diferencia de Maddi2 por su tamaño y una pequeña pancha en la oreja izquierda que la otra perra no tiene.
Ambas mascotas reponden a los insultos:
- taradas
- Locas de remate
- Poca cosa
- Sexopatas
- Idiotas
- Estúpidas
- Perras (considerando que de boca de Madison no suena nada bien)
- Drogi1 y Drogi2
- Batman y Robin
- Dracula y la otra
- "Esas"

Abuelo Jackson

Ensimismado en su profesión, cuando era joven se retira de su campus para ir a vivir tranquilo, ya que decía que las grandes ciudades lo alteraban. Aunque esa alteración no era más que una sensación de indiferencia que él sabía que poseía en muchos campus. Algo le llenaba la garganta desde lo interno hasta los externo de gotas de rocío, pero éstas eran más bien calientes como salsa picante, que impedía el paso al estómago a la bebida o comida.
Al sentir su encogimiento en aquel mundo tenebroso lo único que se creyó capaz de hacer fue de huir lo más lejos posible, pero no (ni pensarlo) a otra ciudad. NO. Sino que se fue a un lugar desierto, donde luego de algunos meses construyó su casa... que se fue consolidando en una mansión de paredes blancas y cortinas tangibles y delicadas. Pero, para su amargura, cerca de allí estaba la ruta 66. Desde lejos se escuchaban los motores de los autos y de vez en cuando aparecía un perdido pidiendo socorro. La verdad, no se le hacía muy productivo para si ayudar a otro así que no dudó al cambiar su puerta, abierta para todos, en una de madera negra, pesada, con una cerradura de mil combinaciones; tampoco dudó de cambiar las cortinas suaves y delicadas en pesadas telas rojas y aterciopeladas que traían más polvo del que muchos se esperaban.
James J. Jackson, con sólo unos 40 años, se había convertido en la persona más arrogante y solitaria de este mundo en el momento en que convirtió su tierna mansión en un mundo de Halloween, monstruos, brujas y fantasmas.
Para proteger su propiedad de los perdidos compró grandes rottweiler y un sistema de alarmas en cadena que sonaban como si el mundo se acabara en el instante en que quien sea entrara por la puerta de atrás, adelante, arriba, abajo.
Su hijo, John Jackson, se distanció de él a muchos años antes de que su padre abandonara la ciudad. Aun asi, dentro de su crisis de separación, decidió un poco contrariándose a si mismo, dejara a su hija en la casa de su padre, a quien no veía desde hace ya mucho, y que siquiera sabía que era abuelo.
Los colores favoritos del abuelo Jackson son el verde y el marrón; esto es porque cada vez que piensa en esos colores lo transportan al bosque húmedo, al frío, a la lluvia...
Le encantaba el bosque y por eso era su sueño ir a vivir a uno. Pero debía llevarse la mansión con él y por ello estaba aún indeciso.
Algunas (no todas) de sus características son muy parecidas a las de su nieta. Aunque ninguno se haya visto antes parecen coincidir de muchas formas con muchas opiniones.
Eso da a la trama un cálido clima de compañerismo en ciertos casos.

Madison Loveson

Peculiarmente, es una chica positiva, atolondrada y poco susceptible. Además de su ligero problema de "no darse cuenta de nada", posee también uno aún mas grande que es el de la amnesia. Esto da a la trama un giro cómico. Con sus alegres y fastidiosos comentarios logra, en efecto, producir una grave irritación tanto como en su amiga, sus mascotas, sus padres y su entorno social como en los lectores.
Madison -llamada por Jackeline por el apodo Max. ya que esta le dice "Jack"- no conoce el aburrimiento, ni las ganas de hacer algo la gobiernan por mas de un segundo y medio, ya que lo hace al instante que las siente. Pero aun asi demuestra tener un semblante sensible hacia cosas insignificantes -o más bien tan grandes y graves que no parecen en realidad importar demasiado- como el calentamiento global o la lluvia radioactiva cayendo sobre la tierra.
Max no tiene problemas en decir lo que piensa o siente. Es más, podríamos hacer una lista de lo que le gusta y lo que no con total exactitud. También afirmaríamos con ciencia cierta que Maddi tiene una personalidad -no solo extraña y repulsiva- bipolar.
Sus grandes temores se remontan a su infancia, cuando su madre le dice que quizá deba tener cuidado con las flores. Desde entonces, y por no entender esta consigna, Max piensa que las flores son peligrosas y podrían atacarle en cualquier momento.
Señoras y señores, la chica más extraña del mundo: Madison Loveson.

Jackeline Black

Breve intervalo.
Las caracteristicas gestuales de Jack son en realidad tensas, como si quisiese ocultar su ser dentro de una burbuja. Aun asi consigue ser quien es en este episodio de su amiga y mostrarse sin censura o desconfianza ante, por sobre todo, Madison, su amiga desde la infancia quien creyó saber todo sobre Jack.

Su personalidad se muestra oscura, tal cual su apellido. Generalmente, se viste con prendas que le tapen hasta las entrañas -buzos que le queden largos de mangas, medias oscuras que no dejen ver mas que la forma de sus piernas, tapados que le lleguen hasta las rodillas-. Además, el color de su vestimenta es oscuro y hostil. Aun asi, a su atolondrada amiga esto lo le afecta en nada y lo cree una etapa más de la adolescencia; sin saber que en realidad es una falta de confianza a si misma que, suponemos, todos los adolescentes no deberían tener.

the beggininng

La historia comienza con una encantadora adolescente -considerando que por encantador me refiero a aterrador- que vivía en la gran ciudad de New York, junto con sus padres. Su nombre era Jackeline, y tenía una personalidad algo cerrada y exasperante.
Al llegar la primavera, los padres de Jack -como le decían todos los la conocían- deciden separarse ya que ninguno de los dos aguantaba al otro. Pero aun que se odiaran, con su hija -unica- siempre debían de ponerse de acuerdo. Por eso, y sin más preambulo, deciden mandarle por ese periodo de tiempo a la casa del único abuelo que la chica poseía: el abuelo Jackson, un extraño hombre que se dedicaba a su profesion -psicología- a más no poder.
Él vivia en el medio de la nada, en una casa lo bastante grande para hacer entrar a 580 gatos negros cuyo nombre es Jack, al no tener su dueño creatividad para el nombre de cada uno.
Al llegar a la casa de su abuelo, Jack - me refiero a la protagonista- se dio cuenta de que lo que sus padres le nombraron como casa era más bien una gran mansión que ocupaba toda una manzana.
Pero al entrar, ese sueño que pudo observar por afuera, no lo era igual por adentro: las ventanas cerradas no dejaban psar la luz y si las abrias la que impedia que pase la luz era la cortina de terciopelo rojo tan espesa que era imposible correrla; las puertas de algunas habitaciones estaban cerradas con llave y por debajo de la puerta se veía como el polvo se escapada; las paredes eran oscuras y extrañamente largas hasta el techo, que estaba a unos 5 metros del piso. Aun asi, exceptuando las habitaciones encerradas con candado y llave de oro, todo estaba impecable y limpio, nada desordenado y sucio. Muy por el contrario, si. El abuelo Jackson era una persona práctica que amaba la limpieza y el orden y lo demostraba dia a dia en su gran mansión.
Jackeline estaba absorta por aquella casa aun cuando descubre un extraño peso sobre su ser que le aseguraba que alguien la observaba. Pero por más que daba vueltas por el pasillo y agudizara su vista y su oído, le era imposible detectar quien se atrevía a observarla. Más tarde descubriría a aquel agujero negro...